
1. Sin juzgar en absoluto la procedencia o no, justicia o pertinencia, de vuestros actos o reclamos anteriores, presente o futuros, que algunos comparten y otros no y son por ello solidarios con vuestra causa, entendemos que el último acto de usar nuestra Aula Magna como puesto de comando para un mitín político-ideológico se constituye, desde ya, en un evidente cuadro compulsivo de autoritarismo y libertinaje estudiantil y no un acto de solidaridad con nuestros hermanos del campo.
2. La dialéctica del enfrentamiento de la lucha de clases, que se manifiesta claramente por estos hechos, disfrazada de un diálogo y debate, no es propia del cirstiano tampoco es coherentecon nuestra visión antropológica y filosófica que históricamente le ha identificado a nuestra Universidad Católica y que siempre hemos transmitido desde nuestras aulas, siendo así quese ha optado reiteradamente por favorecer al más débil, pero en un ámbito de amplio respeto a todos los derechos de todas las partes involucradas o no.
3. En el entendiemiento que ustedes, unilateralmente, han recurrido al apelativo de "la otra universidad" y erigiéndose como los principales defensores, propulsores y partidarios de la "política de la tolerancia", les exhortamos a que sean coherentes con sus ideas y también colaboradores del bien común universitario. En este sentido, es bueno que sepan, que también pensamos que cuando se invade el ámbito del derecho ajeno, con disfrazada voluntad de diálogo y dañando abiertamente el derecho de los demás, nada se hace a favor de los ideales por los que se lucha, sino muy inversamente. O sea, que la anhelada adhesión a vuestras protestas o el "enriquecedor consejo pluralista" respecto de ellas no pueden lograrse cuando se exteriorizan posturas extremistas y de marcada influencia extra universitaria como la que han evidenciado en todo este tiempo.
4. La detentación de nuestra Aula Magna no es un símbolo de vuestra lucha, es más bien un signo emblemático, pero de transformación de un digno lugar de aprendizaje en una vulgar trinchera "ideologizada" que levanta aún más las innecesarias murallas de la polémica y discordia; por lo que les exhortamos a abandonar nuestra Aula Magna, pero no vuestros reclamos o propuestas. Nuestro franco deseo es acompañarles en el desarrollo de sus ideas y propuestas, pero no en un campo de batallas y en el ámbito de una "paz armada", pues nadie puede afirmar que está abierto y predispuesto al diálogo genuino si no demuestra previamente que se ha despojado de sus armaduras y que se presenta con la portentosa fortaleza de la convicción de su ideales.
5. Entedemos que ya ha llegado el momento de dejar de cavar aún más la zanja y se dispongan todos al diálogo sincero sobre vuestros ideales. La Federaciónde Profesores se compromete a acompañarlos plenamente en el diálogo con nuestras autoridades universitarias, en un clima de respeto que caracteriza y distingue a la auténtica vida universitaria.
6. La Federación de Profesores se compromete a avalar los resultados del diálogo.
Firman la carta abierta: Lic Sixto Figueredo, presidente del Consejo Directivo; Lic. Virginia Espínola de Garay, secretaria general del Comité Ejecutivo y el Abog. César Ruffinelli, secretario académico del Comité Ejecutivo de la Federación de Profesores de la UC, con la adhesión de otras autoridades de gremios docentes de las sedes regionales.